Les escribo en referencia al artículo publicado en el diario online de 20 Minutos titulado “Las Británicas podrán dar el pecho a sus hijos en cualquier lugar” (http://www.20minutos.es/noticia/233955/0/lactancia/reino/unido/), accedido el 24 de junio de 2008.
El gobierno británico planifica introducir una nueva ley contemplada dentro de la Ley de Igualdad que proteja a las madres lactantes de poder ser denunciadas por “indecencia” al amamantar en público. Sin embargo, hay un factor que no se está considerado con suficiente amplitud en los medios de comunicación: el hecho de que esta ley SÓLO protege a las madres cuyos bebés sean menores de 6 meses; es decir, que una madre que amamante a su hijo mayor de seis meses en público sí que puede ser acusada de “indecente”.
Esta ley ha sido calificada como un progreso con respecto a la anterior, según la cual una madre que amamantara en público podía ser acusada de indecencia, independientemente de la edad del bebé. Sin embargo, existen varios factores, no tan aparentes, a tener en cuenta a la hora de evaluar esta ley como realmente positiva.
En primer lugar, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el UNICEF recomiendan 6 meses de lactancia materna exclusiva -es decir, única y exclusivamente leche materna, nada más- y un mínimo de 2 años junto con alimentos complementarios introducidos de forma gradual y conforme a las necesidades del niño/a. Existe el riesgo de que, con una ley que no protege a los bebés mayores de 6 meses, se malinterprete que las recomendaciones internacionales indican que la leche materna no es necesaria a partir del medio año de vida, hecho que ya tiene precedente en los medios. De este modo, esta ley tiene el potencial de contribuir de forma perniciosa a la desinformación y a la ignorancia acerca de la lactancia materna.
La leche humana está cargada de factores biológicos (incluyendo células de defensa del sistema inmune) que protegen específicamente contra gran variedad de enfermedades, y constituye una fuente de nutrientes específicos para la especie humana, en las proporciones exactas necesarias para cada edad. Esto no deja de ser cierto a partir de los seis meses -ni a ninguna edad. A su vez, el amamantar fortalece el vínculo afectivo entre madre y bebé.
Siendo así, la lactancia materna continúa siendo tan esencial para el bebé de seis meses como lo fue un día antes de cumplir esta edad. El hecho de definir un momento en el que el bebé no está protegido por ley para recibir leche materna en cualquier lugar es atentar contra un derecho humano (el derecho a un óptimo estado de salud tanto física como psicológica) y hace dudar de los argumentos que podría esgrimir el gobierno británico para, contra toda evidencia científica, desproteger a niños mayores de seis meses de esta manera. ¿Por qué, ante tantos estudios científicos que alaban los incontables beneficios de la lactancia materna, no decide el gobierno proteger a los bebés de cualquier edad? ¿Puede quizás la presión de la industria de leche artificial tener algo que ver con este tema?
Por último, y no menos importante, está el hecho de que se pueda calificar a una madre como “indecente” por un hecho tan natural y fisiológico como es darle el pecho a su bebé (independientemente de la edad). Vivimos en una sociedad ciertamente contradictoria: se acepta el hecho de que el cuerpo de la mujer -y el pecho por excelencia- se vea explotado por la industria para promocionar todo tipo de productos sin tapujo alguno; sin embargo, a ese mismo pecho se le deniega la visión pública de su parte protectora y maternal. ¿No se trata esto de discriminación? La mujer como objeto sexual es aceptada y reverenciada, pero la mujer como madre es expulsada a lugares recónditos donde no se la pueda ver…
Las leyes están diseñadas para proteger a los individuos. Esta ley no proporciona lo necesario para defender los derechos de los bebés ni los de sus madres. Va en contra del mismo principio de igualdad que pretende fomentar.
María José López
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